El market timing consiste en creer que puedes saber cuándo vender y cuándo comprar. Para una persona normal, con los datos disponibles, sería extremadamente difícil, si no imposible, acabar con más dinero comprando y vendiendo que quien simplemente se queda invertido.

La trampa: cuando llega una bajada, que normalmente es coyuntural, mucha gente se asusta y vende pensando: "Vendo ahora, espero a que caiga y vuelvo a entrar justo antes del rebote". Eso no funciona. ¿Cuánto dinero se ha perdido porque la gente se asustó y vendió cuando no debía?

Una frase para recordarlo: "El que quiera irse de pico en pico, que se vaya al alpinismo". Deja de comprar aquí y vender allí: ten una estrategia, mantenla a largo plazo y entiende por qué tienes cada cosa.

Un ejemplo reciente: durante un periodo de tensión, el mercado tuvo un par de caídas de en torno al 5% con rumores de "gran crac". Mucha gente salió del mercado y, cuando este volvió a máximos, seguía fuera, perdiéndose más de un 3% de subida, una buena parte del retorno de un año. Ahora tienen que esperar otra caída o aceptar entrar más caro.

Lo mismo vale para la renta fija: quien tiene un monetario como colchón no debería entrar y salir según suban o bajen los tipos. Si tu perfil es ese, quédate en el producto y entiende que unos años ganarás un poco más y otros un poco menos.

Un matiz importante: el tiempo en el mercado es clave, pero también importa cuándo metes el dinero, sobre todo si entras de golpe en un momento muy caro. Por eso, para la mayoría, lo mejor es aportar de forma periódica y no salirse.

Un consejo atribuido a uno de los inversores más famosos ante los ciclos bajistas: no leas las noticias.

La bolsa cae un 5% por rumores de crisis. Tu plan es a 20 años. ¿Qué es lo más coherente?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.