Si tuvieras que quedarte con una sola idea de finanzas personales, debería ser esta. El interés compuesto es lo que convierte un ahorro modesto y constante en un patrimonio importante. Y su ingrediente principal no es el dinero, sino el tiempo.
En resumen
- El interés compuesto es ganar rentabilidad sobre la rentabilidad que ya has ganado.
- Su efecto es pequeño al principio y enorme al final: el tiempo es la variable clave.
- Las comisiones, la inflación y los impuestos lo frenan; la constancia lo alimenta.
Simple contra compuesto
Con interés simple, ganas siempre sobre la cantidad inicial. 10.000 € al 7 % te dan 700 € cada año: en 20 años, 24.000 €.
Con interés compuesto, lo que ganas se suma al capital y el año siguiente también genera rentabilidad. Esos mismos 10.000 € al 7 % durante 20 años se convierten en unos 38.700 €. La diferencia, casi 15.000 €, la ha puesto el propio crecimiento.
La curva que se acelera
Lo más interesante del interés compuesto es que su efecto no es lineal. Durante los primeros años parece que no pasa nada; después, la curva se empina. Mira cómo crecen 10.000 € al 7 % anual:
| Años | Capital | Ganado en ese tramo |
|---|---|---|
| 10 | ≈ 19.700 € | ≈ 9.700 € |
| 20 | ≈ 38.700 € | ≈ 19.000 € |
| 30 | ≈ 76.100 € | ≈ 37.400 € |
En cada década se gana aproximadamente el doble que en la anterior, sin poner un euro más. Por eso se dice que los primeros años de inversión parecen irrelevantes y los últimos lo son todo.
La regla del 72: divide 72 entre la rentabilidad anual y obtendrás, aproximadamente, los años que tarda tu dinero en duplicarse. Al 6 %, unos 12 años; al 9 %, unos 8.
Con aportaciones mensuales, todavía mejor
En la vida real casi nadie invierte una cantidad de golpe: se aporta un poco cada mes. Supón que inviertes 200 € al mes con una rentabilidad media del 7 % anual:
- En 10 años habrás aportado 24.000 € y tendrás unos 34.600 €.
- En 20 años habrás aportado 48.000 € y tendrás unos 104.000 €.
- En 30 años habrás aportado 72.000 € y tendrás unos 244.000 €.
A los 30 años, más de dos tercios del total son rentabilidad, no dinero que hayas puesto tú.
Por qué empezar pronto importa tanto
Compara a dos personas que invierten 200 € al mes al 7 %. Ana empieza a los 25 y lo deja a los 35: aporta durante 10 años y no vuelve a tocarlo. Luis empieza a los 35 y aporta hasta los 65: 30 años. A los 65, Ana tiene más dinero que Luis habiendo aportado un tercio. Sus primeros 10 años tuvieron tres décadas para crecer.
Lo que frena al interés compuesto
- Las comisiones: un 1,5 % anual parece poco, pero aplicado durante 30 años se come una parte enorme del resultado. Lo vemos en el coste real de las comisiones.
- La inflación: lo que importa es la rentabilidad real, la que queda después de la subida de precios.
- Interrumpirlo: vender en las caídas o dejar de aportar rompe la curva justo cuando empieza a acelerar.
- Los impuestos: en algunos productos se puede diferir su pago, lo que deja más dinero trabajando.
Importante: las rentabilidades de los ejemplos son medias a largo plazo. En la práctica habrá años muy buenos y años con caídas fuertes. El interés compuesto funciona si mantienes el plan durante esos años malos.
Prueba con tus propias cifras
Calculadora de interés compuestoEste artículo es divulgativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son ejemplos ilustrativos: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.