La volatilidad es una medida de variabilidad o dispersión de los retornos de un activo durante un periodo. En términos simples, refleja la magnitud de las fluctuaciones de su precio. Es el riesgo que podemos medir: a mayor variación, mayor volatilidad. Por eso, en la práctica, se suele decir que volatilidad = riesgo.
Cómo se calcula:
- Descargas los precios diarios del activo.
- Calculas los retornos diarios.
- Aplicas la desviación típica a esos retornos.
- La anualizas multiplicándola por la raíz cuadrada de 252, los días de mercado de un año.
Con datos diarios de casi una década del principal índice estadounidense, la volatilidad anual resultante es de en torno al 18%.
Dos tipos de volatilidad:
- Histórica: la que ha tenido el activo en el pasado.
- Implícita: la que el mercado espera en el futuro, derivada de los precios de las opciones. Por ejemplo, una gran empresa muy estable puede tener una volatilidad histórica normal, pero la semana en que presenta resultados se espera que se mueva mucho más.
Qué volatilidad esperar de cada activo (orientativo, últimos 10 años):
- Fondos monetarios: por debajo del 1%.
- Bonos soberanos: en torno al 5-7%.
- Bonos corporativos: en torno al 7-8%, con retornos de en torno al 6%.
- Renta variable: entre el 15% y el 20%, con retornos de en torno al 7-8%.
- Capital riesgo: de lo más volátil, y también de lo que más retorna.
"Nadie regala nada": a mayor retorno esperado, normalmente mayor volatilidad.
La volatilidad no es buena ni mala. Es mala la volatilidad que no te da un pago justo por ese riesgo, y es buena la que te ofrece un muy buen retorno a cambio. La renta variable estadounidense es volátil, pero históricamente esa volatilidad ha estado muy justificada por sus retornos.
Una oportunidad poco habitual: un monetario que da en torno a un 4% con una volatilidad inferior al 1% ofrece casi el mismo retorno que activos con un riesgo 10 veces mayor. No es lo normal y no estará ahí siempre.
¿Cuándo es "mala" la volatilidad de una inversión?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.