Con el tiempo, unas inversiones suben más que otras y tu cartera se va desviando del reparto que elegiste. Rebalancear es devolverla a los pesos que quieres, vendiendo un poco de lo que ha ganado peso y comprando de lo que lo ha perdido.

Cómo lo usa un gestor profesional: a veces una empresa no sale de la cartera, pero se le ajusta el peso. La que se va quedando con menos potencial, porque ya ha subido, se vende un poquito, y la que tiene más potencial se compra. Un equipo de gestión calculó que, en un periodo de 5 años, si no hubieran tocado la cartera de su fondo internacional, habrían ganado en torno a un 14% anual. Con el reciclaje de ideas y el rebalanceo de pesos ganaron un 23% anual: unos 9 puntos extra al año.

Un ejemplo de convicción: el mismo equipo llegó a tener más de un 7% de la cartera en una empresa de datos geofísicos para el sector petrolero cuando estaba en mínimos, porque la veía muy clara. Después redujo el peso al recoger grandes plusvalías.

Para el inversor particular:

  • Para ajustar el riesgo: si durante una caída de la bolsa has comprobado que tu cartera oscila más de lo que te gustaría, aprovecha que el mercado esté en máximos para rebalancear, reduciendo un poco la renta variable.
  • Al acercarte a tu objetivo: a medida que tu cartera sube de valor y se acerca la fecha en que necesitarás el dinero (por ejemplo, la jubilación), conviene ir vendiendo un poco de renta variable y comprando otros activos, como renta fija, monetarios o depósitos.

Rebalancear no es improvisar: se trata de devolver la cartera al plan, no de cambiar de estrategia cada vez que sopla el viento.

Tu cartera objetivo es 70% renta variable y 30% renta fija, pero tras un buen año está en 80/20. ¿Qué implica rebalancear?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.