Antes de invertir hay que preguntarse a cuántos años vista estás invirtiendo. Es el factor principal para saber si una cartera es mejor o peor para cada persona.
Invertir no entiende de edad, entiende de horizontes temporales. Es un error clásico pensar "soy joven, debo arriesgar mucho" o "tengo 55 años, debo arriesgar poco":
- Un chico de 25 años que tiene 40.000 € y quiere comprarse una casa para la que necesita 20.000 € tiene un horizonte de unos 2 años. Por joven que sea, no debería tener una cartera arriesgada.
- Una persona de 55 años a la que le quedan 10 años para jubilarse, que entiende los mercados y tolera el riesgo, podría tener una cartera totalmente agresiva en renta variable, porque su horizonte es de 10 años.
Una guía orientativa (no es una regla universal, lo importante es entender la idea):
- Menos de 4 años: corto plazo. Renta fija siempre por encima del 50%, sobre todo fondos monetarios y renta fija a corto plazo. Una opción muy conservadora sería un 70-80% en monetarios y un 20-30% en renta fija a corto plazo. Alguien menos conservador podría tener un 50% en monetarios, un 20% en renta fija a corto y un 30% en un fondo indexado de renta variable.
- Entre 5 y 10 años: medio plazo. Cuanto más tiempo, mayor peso de renta variable frente a renta fija.
- Más de 10 años: largo plazo. Es donde la renta variable con aportaciones periódicas históricamente más riqueza ha creado.
Por qué el corto plazo y la bolsa no casan: a tres años, la renta variable tiene "un poco de lotería". Es probable que ganes, porque tiende a subir, pero también puede pasar que no ganes o que incluso pierdas. Y en renta variable, "corto plazo" puede significar incluso 5 o 10 años: hay ciclos en los que se pierde dinero.
Importa si el plazo es estricto: si en 3 años tienes que pagar una casa que ya tienes apalabrada, tu plazo tiene "fecha de caducidad" y no puedes arriesgarte. Si el plazo es ampliable y puedes esperar si las cosas van mal, puedes permitirte algo más de renta variable.
Una misma persona puede tener varios horizontes. Puedes tener un objetivo a 5 años y otro a 30. En ese caso, lo lógico es crear dos carteras: una para el colchón o el objetivo cercano, con muy poco riesgo, y otra para la jubilación o todo lo que vaya a más de unos 7 años, con el máximo riesgo.
Una persona de 25 años quiere usar sus ahorros para la entrada de una casa dentro de 2 años. ¿Qué cartera es más coherente?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.