Un fondo monetario invierte en renta fija de muy corto plazo (menos de 6–12 meses), de muy alta calidad crediticia y muy líquida: el gestor puede vender en cualquier momento. Muchos tienen incluso letras del Tesoro dentro. Nacieron para que el dinero parado en el banco rinda algo.

Su rentabilidad depende de los tipos de interés: con tipos altos se puede obtener en torno a un 3–3,5 % anual. Con tipos en el 0 % o el 1 %, pueden incluso perder ligeramente (por comisiones). Por encima del 0,5–1 % vuelven a ser óptimos.

Por qué se consideran el «producto estrella» para el ahorro:

  • Máxima rentabilidad del activo sin riesgo: el gestor elige los mejores productos dentro de la máxima calidad. Solo una promoción temporal de depósito o cuenta remunerada puede superarlos durante un tiempo.
  • Diferimiento fiscal: al ser un fondo, no pagas impuestos hasta que vendes, y puedes traspasar a otro fondo sin tributar.
  • Liquidez diaria: para disponer del dinero mañana, das la orden hoy.

¿Tienen algún riesgo? Mínimo. En la crisis de 2008 se dio el caso de un gran banco de inversión de máxima calificación que quebró de golpe. Un fondo monetario con un poco de su deuda pudo ver una pequeña caída o un mes sin subida. Si una empresa se deteriora poco a poco, el gestor deja de renovar su deuda a tiempo.

Costes razonables: entre 0,10 % y 0,50 %. Cuidado con los mandatos abiertos que permiten añadir comisiones de suscripción o reembolso.

¿Qué ocurre con la rentabilidad de un fondo monetario cuando los tipos de interés están en el 0 %?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.