Invertir en renta fija es prestar dinero. Un bono tiene tres fases:
- El préstamo: el emisor (un Estado o una empresa) emite el bono y tú le prestas el dinero.
- Los cupones: por el camino te pagan intereses regulares, normalmente semestrales o anuales. Existen bonos que pagan todo al final (bullet), pero no es lo habitual.
- La devolución: al vencimiento te devuelven el capital prestado (el principal).
Tipos principales:
- Bonos del Estado: préstamos a un país. Las letras del Tesoro son bonos de menos de un año.
- Bonos corporativos: la misma estructura, pero el emisor es una empresa.
- Fondos de renta fija: un gestor compra y renueva los bonos por ti. Es la forma más cómoda de acceder.
El precio cambia cada día: un bono cotiza y se puede vender antes del vencimiento. Su precio tiene una relación inversa con los tipos de interés:
- Si tu bono paga un 0,60 % y los tipos suben hasta el punto de que los nuevos bonos pagan un 4 %, nadie querrá el tuyo a su precio original: vale muchísimo menos.
- Si los tipos bajan, tu bono, que paga más que los nuevos, sube de precio.
Plazo y riesgo: cuanto más largo es el bono, más le afectan los tipos y más volátil es. Una letra a 6 meses es prácticamente sin riesgo; un bono a 20 años, si necesitas venderlo antes, puede darte ganancias o pérdidas importantes. Si lo llevas a vencimiento, cobras todos los cupones y recuperas el principal.
Tienes un bono que paga un 0,60 % y los tipos de interés suben hasta que los nuevos bonos pagan un 4 %. ¿Qué pasa con el precio de tu bono?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.