Cómo funciona la ventaja fiscal: lo que aportas (hasta 1.500 € al año, unos 125 € al mes) se resta de tu base imponible en el IRPF. Cuanto más alto sea tu tramo, más te ahorras: con un tipo marginal por encima del 30–35%, aportar 1.500 € puede suponer pagar 600 o 700 € menos en la declaración.
La letra pequeña: al rescatarlo, el dinero tributa como rendimiento del trabajo, no como rendimiento del ahorro (que es como tributarían un fondo indexado o un ETF). Por eso:
> No es un ahorro fiscal, es un diferimiento. Pagas menos hoy y más mañana.
¿Para quién tiene sentido?
- Rentas altas: a partir de unos 50.000 € brutos anuales, aproximadamente. El beneficio al aportar compensa el mal tratamiento al rescatar.
- Rentas bajas: mejor un fondo indexado o un ETF, que suelen tener costes más bajos y no te penalizan al recuperarlos.
- Gente joven con ingresos altos: cuanto antes empiezas, más tiempo tienes para aprovechar el diferimiento.
Otros límites: los autónomos pueden aportar más (en torno a 5.750 €) y los planes de empresa permiten llegar hasta 10.000 €.
El gran problema no es el producto, sino cómo se invierte:
- Más del 80% del dinero en planes de pensiones está en renta fija o en productos mixtos, muchas veces ultraconservadores y con comisiones de 1% o más.
- Resultado: rentabilidades medias por debajo del 3%, y casos de personas que aportan 30.000 € y, 30 años después, rescatan... 30.000 €.
- Un plan indexado a la bolsa mundial con comisiones bajas puede obtener resultados muy superiores.
Un uso extra: algunas entidades permiten pignorar el plan (dejarlo como garantía) para obtener un préstamo. Por ejemplo, con un plan de 100.000 € podrías pedir hasta 50.000 € a un tipo bajo sin tocar tu inversión.
¿Por qué se dice que un plan de pensiones es un "diferimiento" y no un ahorro fiscal?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.