Un fondo de inversión es un vehículo que invierte normalmente en muchas acciones o bonos a la vez. Al comprar participaciones, compras un trocito de esa cartera completa.

Los protagonistas:

  • Los partícipes: son quienes ponen el dinero. Sin ellos, el fondo no existiría.
  • El gestor o equipo gestor: decide en qué invertir (gestión activa) o se limita a replicar un mercado (gestión pasiva, como un fondo indexado).

Cómo funciona su precio: cada día, al cierre, se calcula el valor liquidativo. Si un fondo de 10 millones pasa a valer 10,1 millones, esos 100.000 € de ganancia se reparten entre todas las participaciones. En los fondos no hay tipos de órdenes: todos compran y venden a ese precio de cierre.

Ventaja fiscal clave: en España puedes hacer traspasos de un fondo a otro sin pagar impuestos en ese momento. La tributación se aplaza hasta que reembolsas el dinero. Con acciones o ETF, en cambio, cada venta con ganancia tributa.

El ETF, primo cercano: es un fondo que funciona como una acción. Cotiza a todas horas y puede usarse tanto para invertir de forma pasiva como para especular.

La recomendación general: para la mayoría de personas, invertir a través de fondos que repliquen mercados amplios es más sencillo y sensato que gestionar una cartera de acciones individuales.

¿Qué ventaja fiscal tienen los fondos de inversión frente a las acciones y los ETF en España?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.