El valor esperado es la única forma de tomar buenas decisiones. Eso significa que una decisión estará bien o mal tomada en función de lo que te mereces, no del resultado. Muchas veces puedes actuar bien y acabar con un resultado adverso, y al revés. Lo que importa es que, a la larga, esa forma de actuar es la que da los mayores beneficios.
El ejemplo del póquer: apostarlo todo con dos ases contra dos reyes es una decisión excelente (en torno a un 82% de probabilidad de ganar). Incluso si pierdes la mano, la decisión estaba bien tomada. Y si un día aciertas un número en la ruleta, eso no convierte la apuesta en una buena decisión: seguía siendo de valor esperado negativo.
El ejemplo de las zapatillas. Dos personas practican el mismo deporte. Una lleva 5 años entrenando con constancia; la otra lleva un mes y suele dejar las cosas a medias. Ambas se compran unas zapatillas de 150 €:
- Para quien lleva 5 años, es una buena compra: les va a dar un uso magnífico.
- Para quien lleva un mes, es una mala compra: lo habitual es que acabe abandonando.
Ahora imagina que, a los dos días, la primera persona se rompe una pierna y no vuelve a usarlas, mientras que la segunda se engancha y entrena un año entero. El resultado ha salido al revés, pero la decisión sigue siendo buena para la primera y mala para la segunda. Una tuvo mala suerte; la otra, buena suerte.
En la inversión pasa lo mismo: si has hecho bien tus análisis y aun así los mercados no acompañan, estás encadenando decisiones que salen mal, pero vas por el buen camino. Igual que en el póquer: si pierdes una mano yendo por delante, no te estancas en ella; sigues jugando las siguientes con la misma toma de decisiones correcta. A menos que seas un pésimo analista, tarde o temprano los resultados llegan.
La consecuencia práctica: cuando aceptas que una decisión está bien o mal tomada a priori, los resultados puntuales te importan mucho menos. Lo que debes buscar es estar siempre en situaciones de valor esperado positivo y repetirlas cuantas más veces mejor.
Apuestas a un número en la ruleta y aciertas. ¿Fue una buena decisión?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.