La idea, popularizada por un asesor financiero estadounidense en los años 90, es sencilla: si retiras cada año un porcentaje inferior a lo que espera rentar tu cartera, ese margen absorbe la inflación, los impuestos y los años malos, y evita que todo se derrumbe como un castillo de naipes.

La cuenta rápida: cantidad necesaria = gasto anual × 25.

  • Si quieres gastar 20.000 € al año, necesitas en torno a 500.000 €.

Sus limitaciones: la regla se diseñó pensando en jubilaciones de unos 30 años y en el mercado estadounidense. En otros mercados y en plazos más largos, falla más.

  • A 30 años, el 4% sale bien en torno al 87% de los casos.
  • A 40 años, fracasa en un 38% de los casos (más o menos 1 de cada 3).

¿Y si quiero más seguridad? Para tener un 99% de éxito en 40 años con un gasto de 20.000 €, harían falta unos 650.000 €, lo que equivale a retirar en torno a un 3% (multiplicar el gasto por 33,3). Para un 95% de éxito, unos 627.000 €.

El precio de ser muy conservador: con ese 99% de seguridad, en muchos escenarios acabarías tu vida con más de 1,6 millones sin gastar, y en el escenario medio dejarías unos 374.000 €. Es decir, años de trabajo que quizá podías haberte ahorrado.

Ajustes que reducen mucho la cifra necesaria:

  • Gastar un 25% menos a partir de los 75 años (se hacen menos cosas que a los 55) baja la cartera necesaria a unos 570.000 €.
  • Contar con una pensión pública de 9.000 € al año reduce la cifra necesaria casi a la mitad.
  • Una cartera con más bolsa necesita menos capital; una con más bonos, más.

Un caso práctico de acumulación: alguien ingresa 36.000 € netos, gasta 18.000 € y ahorra los otros 18.000 € (el 50%). Parte de 10.000 € y obtiene un 7% anual. En algo menos de 16 años llegaría a unos 549.000 €, una cartera que genera en torno a 35.000 € al año, casi el doble de lo que necesita: ese colchón es el que cubre inflación e impuestos. Ojo: el modelo supone un gasto constante y un 7% que un periodo bajista podría no cumplir.

Conclusión: el 4% es algo atrevido, el 3% muy conservador, y un punto intermedio entre ambos suele ser razonable.

Según la regla del 4%, ¿cuánto capital necesitas para gastar 30.000 € al año?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.