Es probablemente el primer error de quien empieza a gestionar su propio dinero. En un mercado en el que todo sube, prácticamente compres lo que compres va a subir, y es fácil confundir el viento a favor con talento propio.

Un ejemplo muy reciente: mucha gente compró empresas tecnológicas con fuertes subidas recientes y ganó un 30%, un 50% o incluso duplicó su dinero. Eso no significa que sean buenos gestores: simplemente se subieron a algo que funcionaba y siguió funcionando mientras estaban dentro. Muchos ni siquiera sabían a qué se dedicaba la empresa.

El peligro llega con la corrección: el exceso de confianza hace que, cuando el mercado cae, se meta más y más dinero en una misma empresa, convencidos de que "solo puede subir". Un buen gestor, en cambio, decide cuánto dinero va a cada posición y, como mucho, añade un poco; no lo apuesta todo porque lo haya leído en muchos sitios o porque un amigo diga que la empresa es buenísima.

La psicología detrás: existe un efecto estudiado según el cual las personas con poco conocimiento de un tema tienden a sobreestimar su competencia, mientras que los expertos tienden a subestimarse, porque asumen que los demás saben tanto como ellos. Ejemplos cotidianos: quien ve un documental de nutrición y va diciendo a todo el mundo lo que debe comer, quien lleva un mes en el gimnasio y ya da clases de ejercicios… o quien acaba de empezar a invertir y ya recomienda dónde meter el dinero.

Ni los "genios" se libran: incluso los gestores más brillantes pueden caer en la trampa de creer que lo tienen todo bajo control y apalancarse en exceso, hasta que una caída inesperada los liquida.

Cómo combatirlo:

  • Autorreflexión: evaluar con honestidad tus habilidades y tus puntos débiles.
  • Buscar críticas: pedir opinión a personas de confianza que sepan de la materia.
  • Aprender siempre y mantener la humildad. Como resume un gestor con décadas de experiencia: "Nunca os durmáis en los laureles si tenéis éxito en alguna inversión, porque el mercado os pone en vuestro sitio rápidamente. El exceso de confianza drena al gestor."

Has duplicado tu dinero en un año comprando acciones tecnológicas que subían con fuerza. ¿Qué es lo más prudente concluir?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.