El FOMO es esa sensación de "no quiero perderme esto". Aparece cuando todo el mundo conoce a alguien (o es esa persona) al que le ha ido extraordinariamente bien en los últimos meses o años. Esa envidia empuja a querer participar del rally, sea al precio que sea.

Es un motor real de decisiones: en una encuesta, más de 1 millón de personas en España decían que pensaban invertir en fondos cotizados en los 12 meses siguientes. Una de las principales razones era, simplemente, que un primo o un amigo estaba invirtiendo y le estaba yendo bien. El problema: si inviertes sin saber lo que haces, en algún momento el mercado te pondrá en aprietos.

Ejemplos de cómo actúa:

  • Una empresa que pasó de 20 a 190 en cuestión de meses sin ganar todavía dinero. Cuando algo se mueve así, el mercado solo te está diciendo que no sabe cuánto vale. Cuando el FOMO se va y la burbuja se pincha, el precio tiende a volver a un nivel más justo… o incluso a cero.
  • Un activo que subió un 365% en algo más de un año (de 327 a 1.199) acabó corrigiendo, como todo lo que se estira demasiado. Por eso es tan importante comprar con fundamento y no por miedo a quedarte fuera, entrando a cualquier precio.
  • Las grandes salidas a bolsa suelen hacerse en entornos de mercado atractivos, donde la gente sigue comprando por FOMO. No es raro que una empresa salga a 25 y caiga después a 13.

El FOMO y el riesgo oculto: quien compra por FOMO suele acabar con acciones de crecimiento o tecnológicas "en el ojo de todos", con 1,5 o 2 veces el riesgo del mercado. En un mercado alcista puede ganar más que un inversor prudente, pero si llegan las curvas, caerá el doble. Ahí se ve de verdad cómo ha sido su gestión.

Cómo protegerte: analiza las oportunidades cuando te llegan y decide entonces. Si no compraste en su día, muchas veces lo mejor es dejarla ir: borrón y cuenta nueva, ya encontrarás otra.

Una empresa que aún no gana dinero pasa de 20 a 190 en pocos meses. ¿Qué te está diciendo el mercado?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.