Apalancarse es invertir con dinero de otros, ya sea pidiendo prestado o comprando un producto que invierte más dinero del que tú pones. Es una de las grandes palancas para crear patrimonio… y una de las formas más rápidas de perderlo.
Ejemplo 1: invertir en bolsa con un préstamo.
- Sin apalancamiento: 50.000 € al 8% anual durante 10 años se convierten en unos 108.000 € (58.000 € de beneficio, un 116%).
- Con apalancamiento: a esos 50.000 € se suman otros 50.000 € prestados al 3% fijo (interés simple, 15.000 € en 10 años). El total crece hasta unos 216.000 €. Restando lo prestado, los intereses y tu capital inicial (115.000 €), el beneficio neto es de 101.000 €, un 202%.
- La otra cara: si sale mal, pierdes mucho más, porque además de tu capital tienes que devolver el préstamo y sus intereses.
Ejemplo 2: el inmobiliario. Un inmueble comprado al contado puede rentar entre un 6% y un 7% (alquiler más revalorización), algo poco atractivo para la gestión que exige. Comprado con una entrada de 40.000 € y una hipoteca de 86.000 €, la rentabilidad sobre tu dinero se dispara. Por eso los activos inmobiliarios son muy rentables con apalancamiento y rara vez lo son al contado.
Ejemplo 3: los derivados. Con 5.000 € de garantía puedes controlar un contrato de 100.000 €: un apalancamiento de 20 a 1. Si el contrato sube un 1% (de 100.000 a 101.000), tu cuenta pasa de 5.000 a 6.000 €: un 20%. Por la misma regla, una caída de solo un 5% se comería toda tu garantía. Lo habitual en derivados es un apalancamiento de entre 10 y 50 veces. Además, mantener esa posición cuesta dinero: sin que el precio se mueva, tu garantía puede bajar de 5.000 a 4.800 € en un mes por los costes del producto.
Ejemplo 4: los fondos apalancados. Un fondo apalancado 5 veces sube un 5% cuando su índice sube un 1%… y cae un 5% cuando baja un 1%. Pero las caídas fuertes lo dejan tan tocado que luego es muy difícil recuperar: un índice estadounidense tecnológico subió un 209% en un periodo en el que su versión apalancada 5 veces solo subió un 115%.
La regla: el apalancamiento no es bueno ni malo en sí, pero exige saber muy bien lo que haces, asumir riesgos con sentido y no pasarte nunca.
Pones 5.000 € para controlar un contrato de 100.000 €. El precio del contrato sube un 1%. ¿Cuánto ha ganado tu cuenta en porcentaje?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.