La deflación es lo contrario de la inflación: los precios bajan en lugar de subir.
Un mundo con tendencia deflacionaria: existe la visión de que la economía actual tiende de forma natural más a la deflación que a la inflación. Los motivos:
- La tecnología, y en especial la inteligencia artificial si funciona, abarata los procesos y permite acceder a más cosas por menos dinero.
- El empobrecimiento de la clase media: la persona media compra menos cosas que hace unos años, así que no hay un consumo masivo que empuje los precios.
- Según esta visión, la inflación la "forzamos" nosotros: con guerras, con el encarecimiento de las materias primas o con exceso de dinero en circulación.
El precedente reciente: en los 8–10 años previos a la pandemia, los tipos estaban a cero y prácticamente no había inflación. En Europa, entre 2014 y 2022, la deflación fue un riesgo constante y los tipos estuvieron en negativo o casi negativo. El bono de la principal economía europea llegó a ofrecer una rentabilidad de −0,4%.
Ejemplos de deflación parcial:
- Una gran economía asiática llevaba más de un año con sus precios industriales en deflación, es decir, bajando en origen.
- Dentro de un IPC que subía un 2,9% había productos básicos (arroz, pan, cereales) y bienes como la ropa o los coches usados bajando de precio.
Lectura para el inversor: cuando una economía sale de la deflación y empieza a aparecer la inflación, los tipos tienden a subir, y quien tenga bonos que pagan muy poco pierde dinero cuando eso ocurre.
¿Qué entorno se asocia a los años en que la deflación era un riesgo constante en Europa?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.