El coste de oportunidad es el coste implícito de renunciar a una alternativa al elegir otra. Siempre que haces algo, estás eligiendo no hacer otra cosa, y esa otra cosa muchas veces es mejor.

Ejemplos rápidos:

  • El concierto y la final: quieres comprar entradas para un concierto, pero tu equipo de toda la vida se clasifica para una final ese mismo día. Automáticamente, la entrada te sale más cara: ya no te cuesta solo dinero, te cuesta perderte la final.
  • Las entradas regaladas: si te regalan entradas para un espectáculo que no te gusta y vas igualmente, te cuesta la alternativa de quedarte en casa leyendo, ir al gimnasio o hacer cualquier cosa que te haga feliz.

Cuatro ideas que se derivan del coste de oportunidad:

  1. Nada es gratis. Incluso lo "gratis" se paga con tiempo, que es limitado.
  2. El tiempo también es un coste. Leer o hablar con alguien te impide hacer otras cosas con ese tiempo.
  3. El dinero es más que dinero. Por el interés compuesto, cada euro que malgastas hoy es mucho dinero al que renuncias en el futuro.
  4. Decisiones más coherentes y menos arrepentimiento. Si tienes en cuenta lo que dejas de hacer, decides con más conciencia.

Ejemplo dramático: el bolso de lujo. En 2010, alguien compra un bolso de lujo por 1.000 €. Las acciones de la empresa que lo fabrica costaban entonces 77 €: con ese dinero se podrían haber comprado unas 13 acciones. En 2023, cada acción valía 759 €, así que esas 13 acciones valdrían unos 9.867 €. El bolso no costó 1.000 €: costó 1.000 € más la posibilidad de tener 9.867 €.

Ejemplo normal: un índice bursátil. Cada 1.000 € gastados en 2010 en algo innecesario (extras para el coche, ropa que no usas, zapatos...), invertidos en el principal índice estadounidense (con su media del 8–9% anual durante 13 años), se habrían convertido en unos 4.000 €.

También en la inversión: si siendo joven solo inviertes en depósitos o renta fija muy segura, el coste de oportunidad de no haber estado en los mercados a largo plazo es muy alto.

En 2010 alguien gastó 1.000 € en un capricho. Si los hubiera invertido en un índice que rinde un 8–9% anual, hoy tendría unos 4.000 €. ¿Cuál fue el coste real del capricho?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.