Muchas personas se proponen ahorrar "lo que sobre" y, cuando llega fin de mes, no sobra nada. La solución es darle la vuelta: primero te pagas a ti mismo y después gastas.

El truco más sencillo: en cuanto entra la nómina en tu cuenta, programa una transferencia automática a tu cuenta o fondo de inversión. Así, durante el resto del mes, ese dinero ya no está a tu alcance.

  • Es especialmente útil para quienes se reconocen procrastinadores, les cuesta cumplir su palabra o nunca saben si ahorrarán algo a final de mes.
  • No es el método más óptimo para quien ya tiene el ahorro muy interiorizado, pero es una forma muy buena de empezar a ahorrar.

La regla de oro: automatiza algo menos de lo que sueles ahorrar. Como cada mes ahorras una cantidad distinta, conviene automatizar una cifra que puedas cumplir siempre:

  • Si habitualmente ahorras 1.000 € al mes, puedes automatizar 600 € en renta variable (por ejemplo, fondos indexados).
  • Lo que ahorres por encima, ya sean 900, 1.000 o 1.300 €, lo vas pasando poco a poco a un fondo monetario, que hace de hucha.
  • Así te aseguras de no tener que deshacer la orden ningún mes y de que la parte de largo plazo sigue invirtiéndose siempre.

Por qué funciona: invertir de forma recurrente y automática hace que tus ahorros estén continuamente invertidos y que no pagues el coste de oportunidad de no hacer nada. Además, elimina la tentación de decidir cada mes y refuerza la adherencia, que es lo que de verdad hace crecer el patrimonio a largo plazo.

Encaja con la cascada del dinero: el excedente de tu cuenta de gastos va a la cuenta de inversión, y dentro de ella una parte se automatiza y el resto se acumula en el monetario.

Si normalmente ahorras unos 1.000 € al mes, pero la cifra varía, ¿qué conviene automatizar?

Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.