Es un sistema muy sencillo para que todo el dinero que no usas acabe invertido, sin tener que pensarlo cada mes. Funciona como una cascada: el dinero llena primero un recipiente y lo que rebosa cae al siguiente.
Punto de partida: deuda mala a cero y dos cuentas separadas, una de consumo para el día a día y otra de inversión.
Cómo funciona, paso a paso:
- Decide qué cantidad quieres tener siempre en tu cuenta de consumo, por comodidad y seguridad. Puede ser 2.000, 3.000, 4.000 o 5.000 €: no será igual para un padre de familia que para alguien que vive solo.
- A lo largo del mes, esa cuenta va bajando con tus gastos.
- Cuando llega la nómina, la cuenta se "resetea" a su nivel de siempre.
- Todo lo que sobra por encima de ese nivel se transfiere a la cuenta de inversión.
Ejemplo numérico: una persona que gana 3.000 € al mes decide mantener 4.000 € en su cuenta de consumo. Durante el mes la cuenta baja hasta 2.000 €. Llega la nómina y sube a 5.000 €. Ese mes debe pasar 1.000 € a la cuenta de inversión.
Qué pasa dentro de la cuenta de inversión:
- Una parte se automatiza cada mes en inversión a largo plazo (renta variable, fondos indexados).
- El truco de la automatización: como no sabes exactamente cuánto sobrará cada mes, automatiza algo menos de lo que sueles ahorrar. Si habitualmente ahorras 1.000 €, puedes automatizar 600 € en renta variable. Lo que sobre por encima (un mes 900, otro 1.300...) lo vas pasando poco a poco a un fondo monetario, que hace de hucha.
- Habrá meses de 800 €, otros de 1.500 € y otros más altos. Lo importante es que esa cuenta crezca poco a poco y que respetes la cascada durante mucho tiempo para ver cómo crece tu patrimonio.
La gran ventaja: te da facilidad para invertir todo aquello que no usas y te obliga a darte margen para ahorrar más de lo que esperabas. Que solo tengas 4.000 € en la cuenta de consumo no significa que solo tengas 4.000 € disponibles: el resto sigue a tu alcance, pero remunerado o invertido.
Tu cuenta de consumo tiene un nivel fijo de 4.000 €. Tras los gastos del mes baja a 2.000 € y, al cobrar la nómina, sube a 5.000 €. Según la cascada del dinero, ¿qué haces?
Contenido divulgativo: no constituye asesoramiento financiero personalizado. Las cifras son orientativas y pueden cambiar con el tiempo.